Inteligencia de negocio, elemento clave en el futuro de la gestión de la sostenibilidad de las organizaciones

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Inteligencia de negocio, elemento clave en el futuro de la gestión de la sostenibilidad de las organizaciones

La sostenibilidad es un fenómeno que en las últimas décadas ha ido tomando forma y fuerza. Buena parte de este proceso ha pasado desapercibida para el público general, azotado por el alud de noticias que caracteriza nuestro tiempo. Sin embargo y a pesar de ser ajenos a ello, la evolución de este fenómeno es innegable y su extensión e impacto son cada vez mayores.

El valor de los datos en la gestión de la sostenibilidad

Entre los agentes que de forma más reciente se han visto involucrados en este fenómeno tenemos a las empresas. Como indicador de esta nueva realidad encontramos, por ejemplo, el aumento del número de grandes empresas que publican memorias de sostenibilidad. A continuación, tenemos un ejemplo extraído de las empresas que participan en el índice bursátil S&P 500:

analitica-datos-avanzadaFuente: Governance Accountability Institute, INC.

Uno de los retos clave a la hora de incorporar la sostenibilidad como elemento de gestión en las organizaciones son los datos y su explotación. El espectro de ámbitos que acoge la sostenibilidad es enorme y de una variabilidad inmensa y esto hace que deba abordarse con un enfoque heurístico que en muchas ocasiones es difícil traducir en datos cuantitativos. Sin embargo, traducir las claves sostenibles de una organización en datos es fundamental si no se quiere dar pasos ciegos. Tal es así que en la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030 (documento de referencia a nivel internacional) se menciona numerosas veces la importancia de los datos, su fiabilidad, recolección y explotación como soporte para la toma de decisiones.

También es importante subrayar que la estrategia seguida por las distintas entidades para abordar esta cuestión es enormemente variada. Existe un gran número de estándares y guías, pero no existe un estándar fijo que aborde la cuestión con homogeneidad, universalidad y claridad. También existe un gran número de certificaciones, sellos e índices, cada uno con sus criterios particulares y no todos igual de estrictos en sus baremos. De esta forma, cada organización sigue su enfoque distintivo (mejor o peor fundamentado), lo que hace bastante difícil su comparación. A esta dificultad se le suma el hecho de que muchos organismos se lo toman como un mero ejercicio de marketing y no como un esfuerzo serio de mejora.

En medio de este caos informativo se puede hacer difícil diferenciar los esfuerzos serios de aquellos que incurren en un mero ‘greenwashing’, sobre todo para los no profesionales del sector. Y este aspecto es fundamental, ya que uno de los elementos que empujan este tipo de procesos es el efecto positivo sobre el cliente, que prefiere invertir en una empresa que considera responsable. Sin embargo, si el cliente pierde la confianza en que los esfuerzos que realiza la empresa ‘responsable’ sean legítimos y sinceros, el impacto puede resultar contraproducente.

Esta cuestión también hace muy difícil a la empresa orientar sus esfuerzos de manera efectiva. Resulta muy complejo encontrar una correlación directa entre las medidas tomadas y los cambios que se plantean, eso sin contar la dificultad que entraña medir elementos tan abstractos como los DDHH.

Ante este contexto solo los datos pueden aportar claridad y transparencia.

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La Inteligencia de Negocio salta a escena

Sin embargo, los datos por sí mismos no aportan valor. Resulta necesaria la aplicación de los métodos y técnicas apropiados para ello. Técnicas que validen la veracidad de los datos, que permitan fijar la atención sobre los que son verdaderamente relevantes o que asocien la información a su correspondiente contexto.

Es aquí donde entra en juego la Inteligencia de Negocio, un área de explotación ya consolidada en la mayoría de empresas y que ha venido incorporando nuevas y más avanzadas técnicas en los últimos años.

La Inteligencia de Negocio asume un gran número de técnicas y funcionalidades que van desde sencillas consultas de tablas hasta la aplicación de modelos predictivos, pasando por uno de los elementos más reconocidos, los reportes dinámicos y los cuadros de mandos. Esta enorme variedad de herramientas permite lidiar con gran parte de los obstáculos mencionados con anterioridad.

La misión principal de la IdN es sencilla: extraer valor de los datos. Tradicionalmente se ha venido aplicando con una orientación clara a negocio, buscando la maximización de beneficios entre otros temas. Sin embargo, al tratarse de métodos de explotación de información, es aplicable a cualquier ámbito. Tal y como comenta el profesor Ioannis Ioannou, de la London Business School, las nuevas tecnologías de explotación de datos asumirán un rol clave en las estrategias sostenibles, pues “lo que se mide, se puede gestionar”.

 

Genera conocimiento a través de los datos

La información por sí sola no es significativa para nuestras capacidades y toma de decisiones. Te enseñamos a conectar esa información para generar conocimiento valioso que permita adoptar decisiones mejor fundamentadas y en tiempo real.

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